martes, 15 de enero de 2013

La puerta del palacio

(Jesús dijo:) Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo. Juan 10:9 El Señor… es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 2 Pedro 3:9
 

Una niña de cinco años hacía su oración, muy seria, antes de acostarse: «Señor Jesús, yo te quiero; por favor, no cierres muy rápido la puerta de tu palacio para que mi abuelito también pueda entrar».

martes, 8 de enero de 2013

PUEDES SERVIRTE




Hace poco, vi una publicidad en televisión de una cadena de restaurantes con una declaración dramática: «Sírvete felicidad». ¿No sería bueno que un plato de patatas, carne, pasta o postre fuera todo lo necesario para ser feliz? Por desgracia, ningún restaurante puede cumplir esa promesa.

Mi despertador

Es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. Romanos 13:11
Despiértate, tú que duermes. Efesios 5:14

No me gusta el tono estridente de mi despertador porque interrumpe mi sueño y me indica que me espera un día de trabajo. A menudo quisiera detener ese sonido intempestivo y volverme a dormir.

El abandono

Yo soy Dios, el Dios tuyo… Porque mío es el mundo y su plenitud. Salmo 50:7, 12
Dame, hijo mío, tu corazón. Proverbios 23:26

Cierto día un misionero estaba predicando en medio de una tribu indígena. Hablaba de Jesús, el buen Pastor que vino al mundo para buscar y salvar lo que se había perdido.

De una tragedia a un triunfo

… Tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores. Apocalipsis 19:11, 13, 16

Si preguntásemos a los historiadores cuál fue la catástrofe más sobresaliente en la historia humana, seguramente obtendríamos respuestas muy diferentes.

Las etapas de la vida

 (Jesús dice:) No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Mateo 6:19-21

El nuevo año es el momento de hacer el balance de nuestra vida con todas sus alegrías, pero también con sus tristezas. Los años se encadenan y nos conducen por las diferentes etapas de la vida.

En cada una de ellas podemos preguntarnos sobre lo que hicimos. ¿Cómo analizamos la situación? ¿En función de qué criterios?

El Señor Jesús habla de un hombre que había pasado su vida acumulando riquezas y trabajando únicamente para sí mismo, hasta que llegó a una etapa importante: no tenía más lugar para acumular sus cosechas. Pero ese hombre había olvidado que un día tendría que dejar su vida terrenal para entrar en otra realidad con una dimensión eterna. 

Se decía: “Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios” (Lucas 12:19-21).

Si bien nuestra vida terrenal comporta diferentes períodos, no todo se queda ahí, y no se debe perder de vista la última etapa. Todavía hoy, Dios invita a todos los hombres a conocer su amor en Jesucristo, el Salvador. ¡No deje pasar el tiempo de la gracia divina!

Y nosotros, creyentes, vivamos menos para nosotros mismos y más para Aquel que murió por nosotros (2 Corintios 5:15).

Fuente: © Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)



miércoles, 2 de enero de 2013

¡Sólo dos minutos!

Vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia. Mateo 6:32-33
La palabra de Dios es viva y eficaz.
Hebreos 4:12
¡Sólo dos minutos!
Dos minutos es el tiempo promedio que empleamos para leer este mensaje. Quizás usted acaba de recibir este calendario, el cual no es un calendario como los demás, porque no sólo indica el día y mes del año, sino que también ofrece una lectura diaria: un pasaje de la Biblia y una pequeña meditación.